Un cambio químico es la transformación de la materia.
Es como cuando haces un pastel, colocas huevo, harina, aceite, los mezclas y por medio del horneado todos esos ingredientes se transforman en un pan.
La elaboración y funcionamiento de muchos aparatos de uso cotidiano implican cambios químicos que incluyen reacciones de óxido-reducción. Este tipo de reacciones no sólo son aquellas en las que interviene el oxígeno. ¿Qué hay en tu hogar que implique reacciones redox para su función?
Desde que inicia tu día haces uso de dispositivos tecnológicos que te facilitan realizar actividades diarias y están presentes en la vida cotidiana, por ejemplo, los celulares, los controles, las computadoras, pero ¿Qué tienes en común estos objetos?
Todos son aparatos electrónicos. Pero si los analizas, verás que tienen una característica particular y es que todos poseen una pila eléctrica como fuente de energía. Sin ella no funcionarían. ¿Por qué? Porque dentro de ellas se producen reacciones redox que generan la energía necesaria para que los aparatos funcionen.
Una pila eléctrica común está conformada por tres partes, un ánodo, que es un electrodo positivo; un cátodo, que es un electrodo negativo, y un electrolito líquido, sólido o en pasta.
El electrolito es el medio que permite el movimiento de los iones entre las terminales de un circuito. Al moverse los iones, se presenta también un flujo de electrones que permite transformar la energía química en energía eléctrica.
Esto te da una idea de qué tan comunes son las reacciones de óxido-reducción en la vida cotidiana. Otros ejemplos son la putrefacción, la fermentación, el deterioro de los metales, la combustión, la respiración y la fotosíntesis. También hay instrumentos de medición que utilizan las reacciones de oxidación, por ejemplo, el alcoholímetro y el glucómetro.
¿Recuerdas los rayos de una bicicleta? Algunos pueden ser de hierro, pero debido a que este material se oxida fácilmente, suelen utilizarse recubrimientos especiales para protegerlo.
Se le conoce como cromado al proceso de recubrirlos con cromo, en cambio, si se utiliza zinc, lo que obtienes es hierro galvanizado.
Muchos objetos de metal están recubiertos con otro metal; a este proceso se le llama galvanoplastia, e involucra reacciones de óxido-reducción.
Las sustancias formadas por carbono e hidrógeno, como los hidrocarburos, se queman al reaccionar con el oxígeno. La combustión es una reacción de oxidación. Los metales también se oxidan en presencia de oxígeno, pero en la mayoría de los casos esta reacción no produce flama.
Los metales no arden en presencia de oxígeno, pero sí se oxidan.
La combustión es una reacción de oxidación que, además de un combustible y oxígeno, requiere de energía; por ejemplo, una flama o una chispa.
Los productos que se generan de la combustión de hidrocarburos son óxidos y vapor de agua, además de energía radiante en forma de luz y calor.
La reacción de combustión puede ser completa o incompleta, dependiendo de la cantidad de oxígeno. La flama amarilla es un ejemplo de combustión incompleta en donde, además de producirse CO2 y agua, se obtiene monóxido de carbono, el cual puede resultar peligroso, ya que al inhalarlo desplaza al oxígeno que se transporta a las células unidas al hierro de la hemoglobina disminuyendo la oxigenación, lo que puede provocar asfixia. Es por eso que debes evitar las reacciones de combustión en lugares cerrados.
Por otro lado, las reacciones de combustión con derivados del petróleo que se producen al aire libre forman óxidos llamados no metálicos, como el dióxido de nitrógeno y de azufre, que cuando se incorporan al aire, reaccionan con el agua de lluvia y produce lluvia ácida.
Así puedes aprovechar las reacciones de oxido-reducción para tu beneficio, también es importante actuar con mucha responsabilidad para cuidar tu integridad física y dañar lo menos posible al medioambiente.
¿Sabías que…? El color amarillento de los documentos antiguos se debe a los efectos de la oxidación por el oxígeno atmosférico.
Los archivos históricos deben resguardarse en condiciones controladas de luz, temperatura y humedad para evitar la pérdida de documentos de gran valor a causa de la oxidación.
La oxidación de los metales puede contribuir a la contaminación. Uno de los metales que se oxida más rápido al contacto con el oxígeno del ambiente es el aluminio. En realidad, la reacción de oxidación del aluminio ocurre en segundos, no alcanzas a notarlo puesto que el óxido de aluminio que se forma es de un color similar al del metal.
El hierro se oxida lentamente. El óxido de hierro tiene propiedades diferentes al hierro y ya no puede utilizarse para lo mismo. Afortunadamente la ciencia y los avances tecnológicos llevaron al desarrollo de esmaltes que se pueden aplicar para prevenir la oxidación por contacto permanente con el oxígeno. También se ha implementado el reciclado para mejorar el costo-beneficio y atender el cuidado del medio ambiente evitando al máximo la pérdida económica.
Por un lado, la oxidación de los metales puede tener un efecto negativo cuando produce corrosión, por otro lado, el conocimiento de los distintos óxidos y sus propiedades permite utilizarlos en muchas aplicaciones industriales y tecnológicas.
Fuente: Aprende en casa (https://acortar.link/etlEmJ)
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